Evocan en lengua náhuatl la caída de Tenochtitlan


Teotihuacan en Línea. Un 13 de agosto, hace 489 años, llegó a su fin un periodo de más de tres mil años de historia mesoamericana con la derrota de la gran Tenochtitlan ante el ejército que comandaba el español Hernán Cortés; en ese momento, los mexicas decidieron negociar el pacto de una nueva era y durante el siglo XVI se reescribió la historia, se repintaron los libros y se aceptó la nueva religión, pero en términos indígenas.

Con un acto simbólico, el Museo Nacional de Antropología conmemoró este viernes 13 de agosto a los héroes anónimos que lucharon sin tregua por defender su cultura durante aquellos difíciles años, ya sea en el campo de batalla como valientes soldados; o como guerreros intelectuales cuyas armas fueron los tlilli in tlapalli (tinta negra) y los colores, o bien la palabra escrita y la pintura.

Así lo concibió la directora del recinto, Diana Magaloni Kerpel, al proponer por primera vez en el MNA, “el templo de nuestras raíces indígenas”, recordar esta fecha en que se perdió la guerra y comenzó un nuevo ciclo.

Magaloni detalló que “durante las primeras décadas del primer siglo después de la Conquista, en todas partes de lo que hoy es nuestro país, los representantes y los artistas de los pueblos originales se avocaron a escribir y pintar libros y códices; a reescribir la historia, a volver a concebir el mundo, su mundo hecho de la antigua raíz indígena y la novedosa, aunque igualmente ancestral, cultura europea. Con fortaleza y dignidad escribieron su visión de los hechos”.

Comentó que se trató de un holocausto puesto que durante el primer siglo se perdió el 80 por ciento de la población indígena –que después resurgió–, pero hoy lo importante es rescatar la historiografía indígena de la Conquista, como siempre lo ha pedido el historiador Miguel León-Portilla. “Necesitamos traducir completamente la versión indígena de esa guerra y mostrarla a todos los mexicanos porque es otra visión de los acontecimientos”, dijo.

“La grandeza indígena brota como gritos en sus textos y pinturas, y lo que el museo pretende con este acto simbólico es incorporar ese testimonio a la historiografía actual, divulgarla al público”, comentó Magaloni Kerpel.

Es así que en punto de las 12 del día, cuando el sol estaba en el punto más alto del cenit, el artista conceptual Luciano Matus “atrapó” algunos rayos de luz en dos grandes espejos circulares que colocó frente a la sala Mexica del Museo Nacional de Antropología, luego los ofrendó al rostro de Tonatiuh, ubicado justo al centro de la Piedra del Sol, entonces los relieves de la piedra quedaron iluminados por unos segundos mientras se escuchaba la versión de “los vencidos” en la voz del nahuatlato Ignacio Silva.

“Los gusanos pululan por las calles/ las casas están destechadas/ las paredes llenas de sesos/ la sangre en el agua la hizo salitrosa y cuando la bebíamos es como si bebiéramos agua de sangre”, poema seleccionado de los Anales de Tlatelolco.

Ignacio Silva detalló que la elección de los textos, leídos en náhuatl y español en el acto, la hizo Miguel León-Portilla ex profeso; escogiendo aquellos que tienen un dramatismo profundo respecto de cómo vieron los mexicas a los españoles y después cómo vieron las ruinas de la caída ciudad de Tenochtitlan. Además de los Anales de Tlatelolco también se tomó como fuente el Códice Florentino.

Además eligieron otros que son ejemplo de la esperanza indígena, uno de ellos pregunta “qué quieren los coyotes” (españoles), y responde, “quieren nuestras tierras, quieren que desaparezcamos, pero no nos vamos a dejar”.

La lectura también aportó poesía náhuatl contemporánea escrita por Natalio Hernández, quien dice: “Estamos buscando a alguien que nos solucione los problemas y nadie lo va hacer porque eso nos toca a nosotros mismos”.

Para el nahuatlato, la conquista de Tenochtitlan fue terrible, los textos lo dicen, el mexica fue un pueblo guerrero acostumbrado a conquistar y el día que ellos fueron conquistados recibieron un golpe mortal para su orgullo que afectó profundamente las raíces de su cultura.

Fueron más de 300 personas las que acudieron al llamado del museo para compartir un gesto simbólico en honor de quienes hace 489 años caían heridos en la plaza mayor de Tenochtitlan y también de los que vivieron y se defendieron a través de la tinta negra, los colores y la escritura para que su cultura no se diluyera, solo se transformara.

Esta conmemoración forma parte del ciclo de conferencias Tiempo de sol. Voces indígenas de la Conquista, que continuará el 20 de agosto con la participación de la directora del MNA, Diana Magaloni, quien ofrecerá la conferencia La historia pintada de la Conquista de México que se conserva en el Códice Florentino